Aunque las autoridades del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) afirman que cuentan con el abasto suficiente de medicamentos, la realidad de los maestros jubilados es distinta: además de asegurar que muchas veces reciben un trato inferior en la clínica de Cuautla, ellos insisten que la farmacia no tiene todos los medicamentos.
“Es mentira que estén al 100 por ciento; no pasamos del Naproxeno y los que curan todo; le duele a uno la cabeza o el corazón, y dan Naproxeno, nada más para el calmar el dolor y pasarlo de un lugar a otro”, afirmó un maestro jubilado, derechohabiente de la clínica Rafael Barba Ocampo, ubicada en Cuautla.
Además de la deficiencia en la farmacia, los usuarios de este servicio de salud, otorgado por el Estado, señalan que el trato al interior también deja mucho que desear, especialmente el que se dirige a las personas jubiladas:
“Todo por servir se acaba y acaba por no servir: nosotros, ya jubilados, vamos y nos hacen menos para darnos atención, necesitamos llevar algún respaldo”, refieren.
Estas razones han llevado a muchos de ellos a optar por acudir a farmacias con medicamentos similares en lugar de hacer cita en el ISSSTE. Allí, aseguran, la consulta cuesta poco y los tratamientos pueden llegar a ser más efectivos:
“Paga uno 20 o 30 pesos, lo atienden y el medicamento similar da los mismos resultados que el de patente, o mejores que el que dan en el ISSSTE”.
Fuente: El Sol de Cuautla
Fuente: El Sol de Cuautla

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